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domingo, 28 de agosto de 2016

EL AÑO LITÚRGICO



El año litúrgico es todo el conjunto de fiestas y recuerdos de Cristo que la Iglesia celebra a lo largo del año. Estas fiestas nos recuerdan todo lo que Dios hizo por salvarnos,y se agrupan principalmente en cinco épocas:
                                              _ Adviento
                                              _ Epifanía
                                              _ Cuaresma
                                              _ Pascua
                                              _ Pentecostés


ADVIENTO
Quiere decir llegada. Y se llama así porque en esas semanas esperamos la llegada de Jesús, el Salvador, que va a nacer en Navidad.
Durante las semanas de Adviento nos preparamos para recibir a Jesús, igual que le esperaron los israelitas durante cientos de años.


EPIFANÍA
El 25 de diciembre es el día en que los cristianos celebramos la llegada de Jesús. Con este acontecimiento comenzamos una nueva parte del año litúrgico: la Epifanía.
Jesús no ha venido solamente a salvar al pueblo israelita, sino a todos los hombres del mundo. Dios quiso que todas las gentes conocieran a su Hijo y se alegraran con su llegada. Por eso Epifanía significa manifestación de Dios a todos los hombres.
La Iglesia recuerda en este tiempo la alegría de todos los hombres al encontrar a Jesús en Belén.



CUARESMA
Cuaresma significa cuarenta días. En este tiempo recordamos los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto dedicado a la oración y al ayuno. La Cuaresma no es una época de alegría como la Epifanía, sino de recogimiento y preparación como el Adviento.
En Cuaresma nos preparamos para el sacrificio de Jesús que va a morir en la cruz por todos nosotros.


PASCUA
Pascua significa paso. Los judíos celebraban en este tiempo el paso del ángel por las calles de Egipto, cuando salvó al pueblo de Israel de la esclavitud.
Los cristianos celebramos en la Pascua el paso de Cristo de su Muerte a su Resurrección y Gloria. La Pascua es tiempo de alegría porque sabemos que Cristo ha resucitado.



PENTECOSTÉS
Cristo, después de su resurrección, estuvo con los apóstoles durante varias semanas, dándoles consejos, hasta el momento de su Ascensión a los Cielos. Pero los apóstoles, después de la ascensión de Jesús no quedaron solos. Recibieron el Espíritu Santo según les había prometido Jesús. Por eso, Pentecostés quiere decir llegada del Espíritu Santo.


viernes, 29 de julio de 2016

SANSÓN



Sansón es uno de los jueces. Los jueces en la Biblia son personas normales a los que Dios elige para que, con su ayuda, salven al pueblo de Israel. Encontraréis su historia en el Libro de los Jueces de la Biblia. En los tiempos de Sansón, los israelitas estaban en manos de los filisteos, pues habían vuelto a ser infieles a Dios.
Sansón es especial desde su nacimiento, pues su madre era estéril, es decir, que no podía tener hijos, y estaba casada con un hombre llamado Manóaj. Sin embargo, un ángel de Dios se le apareció a su madre avisándola de que tendría un hijo, y que ese hijo estaría consagrado a Dios toda su vida, desde su nacimiento, y un signo de ello sería que nunca podría cortarse el pelo. Sansón creció, y su fuerza era tremenda. Podía con todo lo que se le pusiera delante: decenas de hombres, leones gigantes…, nada le daba miedo. La fidelidad y el amor a Dios le hacían tener esa fuerza. En la Biblia se nos narran muchos ejemplos para que entendamos cómo era la fuerza de Sansón, y lo mucho que lo odiaban los filisteos, pues siempre que se enfrentaba a ellos los derrotaba.

Cuando Sansón ya era mayor se enamoró de una mujer llamada Dalila. Era una mujer pagana y Sansón perdió con ella poco a poco su fe. Al principio no se fiaba nada de ella y no le entregaba del todo su corazón porque sabía que ésta quería descubrir el secreto de su fuerza. Muchas veces Dalila le preguntó dónde residía ese secreto y éste le contestaba cosas que no eran ciertas, la engañaba. 
Pero un buen día, Dalila volvió a preguntarle una vez más: "Sansón, ¿dónde está el secreto de tu fuerza? ¿Por qué nunca me dices la verdad? ¿Es que no me quieres?"
Y esta vez Sansón se dejó vencer y le abrió su corazón: "Mi fuerza se encuentra en mi pelo, pues nunca me lo he cortado, ya que estoy consagrado a Dios. Si me rapasen, perdería toda mi fuerza y sería débil como el resto de los hombres".

Dalila comprendió que esta vez le había dicho toda la verdad y avisó a los filisteos. Mientras Sansón dormía, le cortaron las trenzas que llevaba. Una vez rapado, perdió toda su fuerza y fue apresado. Se burlaron de él y le dejaron ciego, mandándole moler grano en la cárcel.

Pasaron los años y Sansón fuer recuperando su fe y confianza en Dios, a la vez que le crecía nuevamente el pelo. Un buen día, los filisteos le sacaron de la cárcel para burlarse de él en una fiesta. Una vez allí, Sansón se apoyó contra las columnas del templo en el que se encontraban y, con su fuerza, las derribó. 
Todo el templo se vino abajo, matándole a él y a todos los filisteos que allí estaban. Mientras derribaba las columnas, decía Sansón: "¡Muera yo con todos los filisteos!"

La historia de Sansón nos enseña que la fuerza del hombre proviene de la confianza y fidelidad que depositamos en Dios.

Fuente: Alfa y Omega (Pequealfa)